domingo, 10 de marzo de 2019

El aferrado*

Así se conoce a quien se agarra o se coge fuertemente de algo. Al que insiste con tenacidad en una opinión, en una idea. Al terco, obsesivo y necio. O de acuerdo con el vocabulario para entender a los mexicanos, de Héctor Majarrez, “también se dice del que no deja el vicio”.

De este modo se refieren los meseros de cantina al último cliente del día. El que pide la “caminera” cuando ya están bajando las cortinas del negocio. Al que le pasan un vasito de plástico para vaciar el trago que le queda. Aquel que todavía ofrece una jugosa propina con tal de que le sirvan la “del estribo”. Y el mesero, en un postrer arranque de compasión, responde: "No me des propina, pero ya vete, antes de que te saquen a patadas".

viernes, 4 de enero de 2019

Suavidad y aspereza del mundo*



Donde otros ven la carne yo veo la tierra.
Textos de Eusebio Ruvalcaba
y fotografías de Abril Méndez Morales.
Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
México, 2018.

En alguna sesión de sus talleres de literatura, Eusebio Ruvalcaba sostuvo que el ejercicio de la poesía era una suerte de equilibrio entre la emoción y el intelecto; decía que para entender el poema había que “leer con el corazón y el pensamiento”. De modo que en sus comentarios a los textos que se presentaban, el maestro ensayaba esta mirada bifocal para escuchar el latido de la emoción que se asomaba en cada verso. Lo recuerdo hablando de los poemas de los compañeros, no como de una suerte de artificio de palabras, sino como un ser vivo que iba manifestándose por medio del ritmo y las metáforas.

jueves, 3 de enero de 2019

Apuntes para una parranda*





Cierta madrugada del 52. Un hombre y una mujer conversan en el gabinete más cercano a la barra de una cantina decorada con paisajes campiranos y papel picado. Es el desveladero donde se juntan los más reconocidos con los más reventados. Ellos son los últimos clientes. Una botella de tequila rasposo y respondón media la distancia entre los dos. En la mirada lánguida de él, y en su pelo un poco revuelto, apenas se insinúan los estragos de la noche. Entre las ojeras azules y las recias carcajadas de ella se mantiene la llama viva del desmadre. Don Pepe, el cantinero, les lleva personalmente a la mesa un plato con cuadritos de pata, queso y totopos porque a esa hora ya no queda ningún mesero. El hombre se torna repentinamente serio:

miércoles, 2 de enero de 2019

Noche de esqueletos y de alcohol*

Un poema es una representación quintaesenciada del mundo, de las emociones, los sentimientos y las sensaciones que pueden transmitirse por medio de la palabra. Antes de la invención de la escritura, los poemas al igual que las plegarias, se difundían oralmente a través de los cantos, las declamaciones y las gesticulaciones de sus autores, quienes eran los guardianes de la historia y la voz del espíritu de los pueblos.

martes, 1 de enero de 2019

Qué rudas son las crudas*

Después de todo, los excesos también dan lecciones de filosofía. Beber es una suerte de dialéctica, en la que luego de acceder al glorioso templo de la euforia etílica, uno se despeña irremediablemente hacia el abismo de la infernal resaca. En ese estado cuerpo y alma se escinden y es posible contemplar en el espejo el rostro vivo de nuestro desconsuelo.