martes, 31 de diciembre de 2019

Informe encontrado en un archivo*

“México, D.F., lunes 23 de Agosto de 1948.

De: Oficial Saturnino Guajardo.

Para: Comandante J. Sánchez González.
Informe a la Superioridad sobre las actividades de la Srta. Onie Virginia Hill Reid.
Siendo las 18:00 horas del viernes 20 de agosto pasado, me presenté debidamente caracterizado como mesero al servicio del cabaret Ciro´s del Hotel Reforma. La cantina más grande de la capital tiene una barra con espejos, el piso alfombrado y los muebles y las paredes cubiertos de seda de colores rojo, verde y rosa pálido. En el centro hay un candil estilo versallesco y lámparas de luz tenue distribuidas en los muros. Es un sitio frecuentado por la alta sociedad y gente de la farándula.

A las 19:00 horas comenzó su show la orquesta de Everet Hoagland con ‘Serenata a la Luz de la Luna’. Luis N, mesero eventual, me comentó que conocía a la Srta. Hill desde un año antes porque había trabajado en Nevada, Estados Unidos, donde el marido de ella, el mafioso ‘Bugsy” Siegel’, instaló un hotel en pleno desierto. Comentó que a la Srta. Hill le encantaba el dinero, los señores y los jaiboles. En ese momento el gerente del Ciro´s Alfred Blumenthal (a) ‘Blumi’, un hombre de alrededor de sesenta años, de baja estatura y modales muy finos, nos pidió que dispusiéramos las copas champañeras en pirámide sobre una mesita. Antes de que termináramos de acomodarlas se sentaron a la mesa el Sr. ‘Chato’ Suárez, sobrino del ex secretario de Hacienda, acompañado del periodista Agustín Varios Gómez y ordenaron dos martinis. Por sus ademanes se hacía evidente que ya venían alcoholizados.




A las 20:17 la mesa se fue ocupando con m
ás invitados: el piloto aviador Luis Amezcua, la actriz Susana Cora, el Sr. Chick Hill y dos coristas que no se registraron en la entrada. Entonces se presentó la Srta. Hill en medio del aplauso de sus convidados, con un vestido largo, negro, de amplio escote al frente y en la espalda. Mide alrededor de 1:65, es regordeta, tiene el pelo castaño con algunos rayos rojizos y los ojos claros y expresivos.

Enseguida el maitre Ricardo Beristáin, vació una botella de Veuve Clicquot para llenar las copas de la pirámide y la Srta. Hill, parada sobre un pie y con la otra pierna levantada como bailarina de ballet, se agachó para tomar la copa de arriba y sosteniéndola con los dientes, la bebió sin derramar una gota, imitando la postura del flamingo que es el nombre del hotel del marido, quien―dijo el mismo Luis de marras― había sido asesinado a balazos en su casa de Beverly Hills. De nuevo hubo aplausos de los concurrentes.


El señor ‘Chato’ Suárez, le susurró al periodista Varios Gómez que en inglés flamingo y fellatio se pronunciaban casi igual y que para ambas cosas la Srta. Hill era una experta. El periodista comentó que en vez de apellidarse Hill, debía apellidarse Loera, Virginia Loera, y Suárez lo corrigió diciendo que en vez de Loera debió apellidarse Nuncalofué.

Después de comer Langosta a la Termidor y champaña, los invitados se tomaron tres botellas de whisky y dos de ginebra y se fumaron seis habanos. Ya pasadas las 03.15 de la mañana del sábado fue necesario conducir a la Srta. Hill a su habitación pues iba en estado inconveniente y me pidió que le subiera una botella.

Aclaro que si en el pasillo la revisé exhaustivamente fue por ver si no portaba armas. Pude entrar a su habitación y vi que habían seis maletas cerradas con llave, de las cuales no pude averiguar su contenido porque después de esnifar cocaína, la Srta. Hill se mantuvo despierta hasta que salí de la habitación a las 03:47 de la mañana. Puedo agregar que ella me dijo de manera confidencial que era ‘the best hooker’ de toda la Unión Americana y venía a demostrarlo a México, tal como deben haberlo registrado los micrófonos de la suite. Encima del bureau pude apreciar una fotografía de la susodicha acompañada del Superior de mi Superior y por eso desistí de continuar con la indagatoria. Hago la aclaración para que se constate que si incurrí en alguna falta al reglamento fue por cumplir a cabalidad con la investigación que me fue encomendada.

Sin otro particular, quedo a sus apreciables órdenes a la espera de nuevas instrucciones.”

*"Elogio de las cantinas". Play Boy México 202. Agosto de 2019.

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