sábado, 28 de noviembre de 2020

Gerda

 

Es junio y la tarde empieza a pardear como a las ocho. La esquina de Lorenzo de Médicis y El Dorado, es el punto de encuentro de un grupo de personajes que vienen de distintas direcciones a la Malleus Mallificarum, una añosa taberna mejor conocida por los vecinos del rumbo como El Martillo. Los concurrentes representan una muestra muy variada de profesiones y empleos: empresarios, jueces, policías, sicólogos, animadores de televisión, médicos, directores de escuela, sacerdotes, militares, ginecólogos, actores y políticos. Se reúnen hoy, como el segundo sábado de cada mes, para intercambiar opiniones y experiencias sobre sus actividades de “desarrollo personal”, que en algunos casos también constituyen su mayor fuente de ingresos. Hay ancianos de porte distinguido y respetable que cuentan historias picantes, hombres de gafas y fino bigotillo que coleccionan postales de niños desnudos; jóvenes adustos que calculan con precisión econométrica la materialización de sus fantasías fetichistas y varones de mirada beatífica y afanes necrófilos. El espíritu de la fraternidad y la convivencia los anima.

viernes, 27 de noviembre de 2020

Siete aforismos para un viernes*

 

Cuando buscas las llaves, no las encuentras; pero cuando ya no quieres entrar, las puertas se abren solas.

 

No existe amigo tan pequeño que no te pueda hacer un gran favor.

 

Es más fácil abrir tus piernas que tu corazón.

viernes, 6 de noviembre de 2020

Las malas compañías

 

 Mis amigos son unos sinvergüenzas
que palpan a las damas el trasero,
que hacen en los lavabos agujeros
y les echan a patadas de las fiestas.

Joan Manuel Serrat. “Malas compañías”.

Henry Valentine Miller publicó su penúltimo libro a los 84 años, un ejercicio memorístico en donde hace el retrato teñido de nostalgia de siete amigos, ninguno conocido, que constituyeron las compañías que lo formaron a lo largo de una vida llena de aventuras: El libro de mis amigos (1976).

Entre sus primeros compañeros, recuerda a Joe O´Reagan, miembro de una pandilla de chiquillos del barrio de Brooklyn a principios del siglo XX. Un rufián de 10 años que le enseña al pequeño Henry a mentir, pelear y robar, y que en una escena inolvidable mata a otro niño a pedradas. Un modelo de carácter que lo hace entender que para sobrevivir en ese infame país "Uno ha de tener la moral de una comadreja, la agresividad de un perrito faldero, la insensibilidad de un asesino y la dureza de corazón de un magnate, y además de todo eso, un montón de suerte”.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Acuérdate de Aspen

 


−¿Has estado en Aspen? –le pregunta el hombre de traje y corbata.

Ella niega con la cabeza, el hombre la toma delicadamente de la muñeca mirándola directamente a los ojos de un azul desteñido. Ella se siente incómoda, quisiera levantarse de la mesa del Xanadú pero el reloj y el anillo del tipo la convencen de que le puede sacar en un rato lo de la noche completa.

−Yo acabo de regresar de allá. Es en Colorado −dice como si ese viaje lo apartara del resto de los mortales. −Deslizarse en la nieve es como una experiencia sexual… El contacto con la montaña, con el hielo, aviva los sentidos…

martes, 3 de noviembre de 2020

A la prima se le arrima

El incesto es un deseo atávico que muchas sociedades y religiones han intentado controlar con maldiciones, anatemas, traumas y argumentos científicos que afirman que los hijos de quienes incurren en esta práctica nacen con taras que les provocan desde hemofilia hasta cretinismo. Sin embargo, este deseo nace de una costumbre que se pierde en la noche de los tiempos o entre los esqueletos que cada familia esconde en sus armarios.

        En la Biblia, el incesto es uno de los temas más recurrentes, comienza con Caín, que al parecer se casa con su hermana, pasa por Lot y Abraham, y muchos otros nombres que se permitieron “conocer” a sus familiares consaguíneos, sin ningún remordimiento, y en ocasiones con el único afán de mantener la estirpe.

Álbum de familia*


Vieja magia de las fotografías

que hicieron revivir en mi memoria

momentos del ayer que hoy son historia

y en voz de las abuelas fantasía.

miércoles, 24 de junio de 2020

De apañones*


¿Quién que es bebedor no ha sufrido un apañón? Y me refiero con este término, que en alguna de sus acepciones de diccionario significa “adueñarse o hurtar”, no a un asalto común, sino a un desafortunado encuentro con los representantes de la ley, sobre todo al salir del templo etílico y ya con el espíritu iluminado por los fogonazos del trago.

De acuerdo a la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México sólo es sujeto de infracción quien ingiera bebidas alcohólicas en lugares públicos no autorizados o en la calle, y quien maneje en estado inconveniente; en cambio, no amerita ninguna sanción aquel que con moderada euforia etílica camina por las calles sin alterar el orden ni la convivencia social.