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viernes, 4 de abril de 2014

Desde las puertas de La Sorpresa VI

Una calle con historias

El viernes 14 de agosto de 1896, en el entresuelo de la droguería Plateros, situada en el número 9, se hace la primera exhibición pública del Cinematógrafo Lumière. Los reporteros, los científicos y uno que otro colado ven pasar ante sus ojos las famosas “vistas” que los camarógrafos de la Lumière tomaron en París, como la Llegada de un tren o La comida de un niño, pero sin duda causan mayor impresión las que se habían filmado en la ciudad de México. Así las Escenas en los baños Pane y la Escena en el Canal de la Viga son las primeras en la historia del cine en que aparece retratado el pueblo mexicano. Aunque para unos causan admiración, otros solamente ven en estas luces y sombras en movimiento parte de la rutina de la capital con demasiados “encamisados y tantos sucios”. Ya la próxima revolución se encargará de aportar el tono épico a los inicios del Séptimo Arte.

jueves, 30 de enero de 2014

Desde las puertas de La Sorpresa V

Al paso de los pelados

Una fría mañana de invierno, el General Francisco Villa camina por en medio de la avenida más famosa de la Ciudad de México. Va en compañía de los generales Felipe Ángeles, Rodolfo Fierro Fierro e Isabel Robles, y seguido por una pequeña escolta de soldados de la División del Norte, de una banda militar y de decenas de curiosos que se le han ido sumando, y otros que aplauden a su paso. Va a develar una placa que cambia la nomenclatura de una calle conocida por tres nombres: Plateros-La Profesa-San Francisco, por la del Apóstol de la Democracia: Francisco I. Madero.
Desde la muerte del presidente mártir en febrero del año anterior hasta este martes luminoso de diciembre, miles de mexicanos de distintos lugares del país y de diversas extracciones sociales han venido luchando por reivindicar lo que representa este hombre de frente abultada, ojos pardos y expresivos, piocha francesa y movimientos nerviosos que inspira confianza a primera vista. Aunque muchos de sus contemporáneos afirmaban conocerlo bien, ¿quién era en verdad Francisco I. Madero?

domingo, 12 de septiembre de 2010

Desde las puertas de La Sorpresa IV

Caminar por Madero es encontrarse a cada paso con las leyendas de la ciudad.


A fines del XIX, Plateros es el sitio predilecto para el “flaneo” de los lagartijos. Los lagartijos son la juventud dorada del porfiriato. Aquellos que en palabras de Heriberto Frías “botan magistralmente el dinero heredado de los abuelos laboriosos o feudales, allá sobre los surcos de la hacienda regada con sudor y sangre”. Su deporte favorito es el “flaneo”, es decir el paseo errático y ocioso, en busca de los placeres que les ofrece la vida.

viernes, 30 de octubre de 2009

Desde las puertas de La Sorpresa I

“Plateros... San Francisco... Madero... Nombres varios para el caudal único, para el pulso único de la Ciudad. No hay una de las 24 horas en que la Avenida no conozca mi pisada”: así define el poeta Ramón López Velarde su predilección por una de las calles de mayor tradición en la Ciudad de México: Francisco I. Madero. En esta calle se alzó uno de los conjuntos religiosos más grandes y lujosos de América. Ahí vivió el emperador Iturbide. Por ella se pasearon ansiosos los lagartijos del porfiriato al acecho de las damas más elegantes de la capital.

Asiento de grandes edificios comerciales y joyerías que desembocan en la Plaza Mayor; Madero, la avenida de muchedumbres apresuradas y revueltas, también nos conduce hacia un pasado lleno de historias.