lunes, 7 de marzo de 2011
La sombra del otro*
sábado, 5 de febrero de 2011
Instantáneas I
Los que se van, tardan mucho en marcharse. Persisten escondidos en el gesto de algún otro, en el hueco gris de las conversaciones, en la letra de una canción, en la angustia del sueño repetido, en la vejez prematura de las fotografías.
En ésta, aparecen alrededor de una mesa, Paco y su violenta carcajada, abrazado de Manuel con barba negra y sombrero, abrazado de Hugo que levanta su vaso en un brindis eterno.
En la otra apareces tú, bailando con Angel.
Estas fotografías las guardo en un viejo álbum entre tarjetas de presentación y pétalos secos. Amontonadas en un baúl, tengo otras fotos, cientos de ellas, de otra gente que ya no conociste y que también se me quedaron.
Yo, que las tomé, no aparezco nunca. Me basta con recordar cómo eras entonces.
¿Y si hubiera aparecido yo? ¿Y si fueran ustedes los que me estuvieran viendo?
¿Qué pensarían?
En ésta, aparecen alrededor de una mesa, Paco y su violenta carcajada, abrazado de Manuel con barba negra y sombrero, abrazado de Hugo que levanta su vaso en un brindis eterno.
En la otra apareces tú, bailando con Angel.
Estas fotografías las guardo en un viejo álbum entre tarjetas de presentación y pétalos secos. Amontonadas en un baúl, tengo otras fotos, cientos de ellas, de otra gente que ya no conociste y que también se me quedaron.
Yo, que las tomé, no aparezco nunca. Me basta con recordar cómo eras entonces.
¿Y si hubiera aparecido yo? ¿Y si fueran ustedes los que me estuvieran viendo?
¿Qué pensarían?
Invocación
se fue gestando en mi costado,
la luz que muy adentro amanecía.
El verbo que el misterio
conjugó con el sueño,
memoria gris de mi esqueleto.
Tu nombre simplemente
desnudo y solo.
Peregrino del yunque del oído
errante caracol entre los ecos
recorre su camino en mi hemisferio.
Va en busca de la voz
que lo haga cuerpo.
Tu nombre de pies descalzos
y sangre viva.
Ceniza de la noche
relámpago de lluvia
trueno y espuma.
lunes, 17 de enero de 2011
Aforismos de OGTperro
• Al principio uno aprende a hablar para después aprender a callarse.
• Al que tiene más hambre siempre le sirven al último.
• A los amigos se los conoce en la cárcel y a las amigas en la cama.
• En las batallas del amor el verdadero triunfo no consiste en que uno de los contendientes venza al otro, sino en que los dos se pierdan.
• En las frutas como en la vida: la cáscara debe ser dura y amarga, pero la carne suave y dulce.
• Llega un momento en que la vida comienza a cobrarnos las facturas hasta de lo que no le debemos.
• Hay que hablar menos de lo que uno sabe, saber menos de lo que uno piensa y pensarse menos de lo que uno es.
• La finalidad del sexo es el placer y la continuidad de la especie. La finalidad del arte es el placer y la continuidad de la imaginación.
• Los que hablan de Dios en tercera persona son farsantes. Los que hablan de Dios en primera persona son ególatras. Los que hablan de Dios en segunda persona son los que en verdad quieren conocerlo.
• Las fortalezas nos sirven para defendernos. Son las debilidades las que nos hacen atacar.
• Mi ética es nada más que una intuición que no me dice lo que debo hacer sino dónde no debo estar.
• En un mundo de vencedores imbéciles más vale ser un derrotado.
• Al que tiene más hambre siempre le sirven al último.
• A los amigos se los conoce en la cárcel y a las amigas en la cama.
• En las batallas del amor el verdadero triunfo no consiste en que uno de los contendientes venza al otro, sino en que los dos se pierdan.
• En las frutas como en la vida: la cáscara debe ser dura y amarga, pero la carne suave y dulce.
• Llega un momento en que la vida comienza a cobrarnos las facturas hasta de lo que no le debemos.
• Hay que hablar menos de lo que uno sabe, saber menos de lo que uno piensa y pensarse menos de lo que uno es.
• La finalidad del sexo es el placer y la continuidad de la especie. La finalidad del arte es el placer y la continuidad de la imaginación.
• Los que hablan de Dios en tercera persona son farsantes. Los que hablan de Dios en primera persona son ególatras. Los que hablan de Dios en segunda persona son los que en verdad quieren conocerlo.
• Las fortalezas nos sirven para defendernos. Son las debilidades las que nos hacen atacar.
• Mi ética es nada más que una intuición que no me dice lo que debo hacer sino dónde no debo estar.
• En un mundo de vencedores imbéciles más vale ser un derrotado.
viernes, 14 de enero de 2011
sábado, 6 de noviembre de 2010
El Azteca
(Los Humedales de Ojeteperro III)
Para mi compadre Adrián El Negro
a manera de sentida disculpa.
Es noche de brujas, para rematar la parranda el amigo Marco se convierte en virgilio y mecenas de cuatro aventurebrios sedientos y en busca de emociones fuertes. Tres guerreros y un veterano de las noches de la ciudad tomamos Eje Central y nos dirigimos hacia el 126, en la Colonia Centro, al legendario Bar Azteca.
domingo, 10 de octubre de 2010
El milagro y la tragedia
La tarde del miércoles 3 de octubre de 1849, un hombre de 40 años, de complexión delgada, cabello revuelto, tez cerúlea y demacrada, vestido con un sombrero de paja, camisa sucia de talla mayor a la suya y zapatos agujerados, se encuentra delirando bajo la lluvia, frente al Salón del Artillero, en Baltimore, Maryland, en donde ha bebido hasta llegar a una “intoxicación bestial”, de acuerdo con la opinión del doctor Joseph E. Snodgrass.
Aquel caballero de ojos vacíos y sin brillo, es conducido de inmediato al hospital de la Universidad de Washington, donde permanece cuatro días alternando estados de lucidez con alucinaciones en las que habla de su esposa muerta dos años antes. Finalmente, el domingo 7 de octubre de 1849, a las cinco de la mañana, Edgar Allan Poe muere pronunciando estas palabras: “Señor, ayuda a mi pobre alma”.
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