Cuando en el sexto día del Génesis, Dios creó al hombre (Adam que en hebreo significa “hombre o humanidad”) a su imagen y semejanza, nunca se imaginó el problema que este concepto iba a generar en todas las disciplinas y ramas del conocimiento. Para la filosofía moderna el hombre, la totalidad concreta de un cuerpo animado y de un alma inteligente, constituye la idea central; para el arte, un enigma irresoluble.
Queriendo desentrañar ese misterio, Leonardo Da Vinci en su “Hombre Vitruvio” buscó representar anatómicamente el modelo de esta singular evanescencia. La literatura universal siempre se ha hecho la misma pregunta: ¿qué significa ser hombre? Desde los griegos hasta Kafka, pasando por Conrad, la han ampliado: ¿cuál es el lugar del hombre en el cosmos?, ¿en la guerra?, ¿en un mundo cada vez más ajeno?, ¿cómo toma un hombre las decisiones más importantes de la vida?
















