−¿Has estado en Aspen? –le pregunta el hombre de traje y corbata.
Ella niega con la cabeza, el hombre la toma delicadamente de la muñeca mirándola directamente a los ojos de un azul desteñido. Ella se siente incómoda, quisiera levantarse de la mesa del Xanadú pero el reloj y el anillo del tipo la convencen de que le puede sacar en un rato lo de la noche completa.
−Yo acabo de regresar de allá. Es en Colorado −dice como si ese viaje lo apartara del resto de los mortales. −Deslizarse en la nieve es como una experiencia sexual… El contacto con la montaña, con el hielo, aviva los sentidos…
















