El origen del taller en Tlalpan se remonta a los sábados de 2003, cuando con varios compañeros inició un grupo en la Colonia del Valle, en el Despacho de ingeniería cultural de Guillermo Samperio. Ese grupo, con el nombre de “La hermandad de la uva”, se trasladó a los tres meses a la Colonia Obrera, a una de las vecindades nacidas del terremoto del 85, en donde al año siguiente (2004) se reunió la primera antología del taller llamada Manuel Gutiérrez Nájera 111 -la dirección en la que sesionaba el grupo- a través de Los absolutistas Editores. Eusebio se pulió con prólogo de un volumen que contenía poemas, aforismos, cuentos y fragmentos de novela de los participantes. Entre los compañeros que fueron publicados en aquella ocasión, se encuentran Adrián Román, Citlalli Fuentes, Diana Violeta Solares, Armando Mora, Jesú

A los dos años el taller se trasladó, primero a Ciudad Universitaria, en el comedor Azul y Oro, a instancias de Miguel Ángel Lozano Morgan, el famoso “Gallo”, y después a la cafetería de la librería del Fondo de Cultura Económica. En el 2007, se hizo otra antología, ahora de narrativa, Que el tiempo lo decida (Colectivo Entrópico-Ediciones Arlequín, 2007), en la que participaron no solam

En 2008, fue el propio Maestro del taller de Tlalpan, que ya sesionaba en una casa de retiro de los maristas, quien invitó a sus discípulos a hacer la antología de narrativa Prohibido Fumar (Lectorum, 2008), que contenía cuentos y relatos sobre el cigarrillo. En ésta Eusebio también escribió el prólogo y varios compañeros del taller como Rogelio Flores, Carlos Bortoni, María Esther Núñez, Amélie

Durante el Movimiento por la Paz con Justicia encabezado por Javier Sicilia, Eusebio, sin conocerlo, coordinó una antología en su apoyo: Poemas para un poeta que dejó la poesía (Cuadernos del Financiero, 2011) en el que participaron poetas de la talla de Juan Gelman, Eloy Sánchez Rosillo, Eduardo Lizalde y José Emilio Pacheco, y también los compañeros del taller con sus textos. En este libro, además de la compilación y selección, también Eusebio hizo el prólogo.
En 2013, cuando el taller ya funcionaba en el restaurante Casa Juan de Tlalpan y había tenido varios nombres sucesivos como “El poeta canibal” o “¿No oyes ladrar los gallos?”, se hizo otra antología de narrativa, Sangre Enamorada (Eterno Femenino, 2013), que publicó el tradicional prólogo de Eus

En 2015, a causa de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, Eusebio Ruvalcaba convocó a la comunidad artística sin importar las generaciones, la filiación política ni los grupos culturales, a reunir la antología de cuento, crónica y poesía Los 43, antología literaria (Los bastardos de la uva, 20015). Ahí se publicó crónica, cuento y poesía de autores como Enrique González Rojo, Agustín Ramos, Eduardo Antonio Parra, Leo Eduardo Mendoza, Ricardo Yáñez y Rolando Rosas Galicia,

En 2016, el taller de Tlalpan reunió textos de sus integrantes para hacer la antología Piedras Heridas (Porrúa Print, 2017), cuyo nombre, epígrafe y prólogo se deben al propio Eusebio, quien estuvo al tanto de los textos desde su presentación en las sesiones de los sábados hasta su corrección final. Después de haber pasado por diversas vicisitudes para su publicación, entre ellos el fallecimiento de su promotor y maestro, esta antología por fin ve la luz. Sin duda como un

Un abrazo para todos.
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