Fuck me, Nancy.
Arturo J. Flores.
Revista Marvin Tinta Sonora.
Milvoces/Secretaría de Cultura.
México, 2016.
Arturo J. Flores.
Revista Marvin Tinta Sonora.
Milvoces/Secretaría de Cultura.
México, 2016.
Fuck me, Nancy aborda un tema muy antiguo, el del amor; pero no cualquier amor, sino del disparejo amor que nace entre individuos de generaciones distintas. Ese sentimiento que para cristalizar, en el mejor de los casos enfrenta el obstáculo de la falta de entendimiento entre las edades; y en el peor, enfrenta hasta la imposibilidad física.
Ya en La Biblia se cuenta que cuando el Rey David era viejo y pasaba fríos dijeron sus siervos “Busquen


No obstante, el pasar por lo menos unas vacaciones en el bosque con caperucitas veinteañeras, sigue siendo

El objetivo final, para el hombre en su segundo aire, es buscar la manera de seducir y de mantener una relación con una joven a quien por lo menos se le doble la edad, a falta de doblarla a ella. Ya lo dijo el argentino Roberto Livi en la voz de El Príncipe de la Canción: “Que yo tengo muchas vivencias/ y tú tienes tanta inocencia,/ no saben que nuestro secreto/ es tu juventud y mi experiencia.”
Esa amalgama de juventud y experiencia no solamente son dos de las cualidades que cada vez se exigen más para ocupar una vacante. También es una aspiración de la ciencia y de la poesía. Aunque haya personas de gran sentido común que opinen que la juventud puede considerarse una enfermedad, hasta los poetas como Jaime Sabines reconocen que sólo se puede regresar a ese estado de gracia por el “contagio” de una joven en el lecho.
Un gran paso para esta recuperación se dio en 1983, cuando en una convención anual de la American Urological Association, el doctor Giles Brindley, moderno Doctor Faustus, mostró a sus colegas urólogos el efecto de una pastillita azul. Este medicamento vino a establecer un puente generacional que hizo a muchos hombres maduros abrigar esperanzas y convirtió al viagra en la última panacea del Siglo XX.
Sin embargo, más allá de los pactos con el diablo, del dinero y la milagrería, nos hemos venido olvidando de algo muy importante, el germen de la seducción puede nacer en las miradas o en los gestos o en el fulgor de los cuerpos pero vive especialmente en las palabras. Así nos lo recuerda Arturo J. Flores en su más reciente novela Fuck me, Nancy.
En esta historia el cuarentón profesor de literatura Xavier Balastra, se fascina con la lolita Nancy Posadas. A causa de un resbalón con una cáscara de plátano, Xavier va a dar el resbalón de su vida, el que seguramente le cambiará hasta la forma de coger. Todo esto se dice fácil, pero la dificultad radica precisamente en el


En Te lo juro por Saló, Martini para suicidas o Instrucciones para jugarse la vida con Satanás, Arturo J. Flores ya había dado muestras de su versatilidad en el dominio de diversas temáticas que desde las referencia del rock abordan distintos planos del realismo y la fantasía.
En esta ocasión, con Fuck me, Nancy, el multifacético Arturo J. Flores nos demuestra cómo las palabras son el afrodisiaco más potente y cómo en la unión de los sexos se pueden fundir planetas de experiencias completamente opuestas. Así que, como en un nuevo sacramento, ¡lo que los sexos han unido, que no lo separe el mundo y sus prejuicios!

¡Salud y muchas gracias!
Jorge Arturo Borja
Ciudad de México 14 de diciembre de 2016.
Ciudad de México 14 de diciembre de 2016.
*Texto leído en la presentación de Fuck me, Nancy, novela de Arturo J. Flores.
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