miércoles, 5 de marzo de 2014

Instantáneas IX

Manuel

Cuando me lo dijeron no lo podía creer. De cualquiera lo hubiera pensado. Ya ves que dicen que aquel galán del cine de los sesenta falleció de lo mismo y que el afamado Charro Cantor, aunque murió de otra cosa, también tuvo sus deslices. Afortunadamente vivió en una época en que no existía ese mal. El otro día salió en la televisión que los gringos lo inventaron como un arma bacteriológica y que la experimentaron con los homosexuales porque, además de los negros, ya se les habían convertido en un problema social. Hasta ahí todo era comprensible. Ninguna persona en su sano juicio les hubiera reclamado, pero en algún momento supongo que la prueba se les salió de control. Porque eso de infectar a mi compadre El Gordo, la verdad, francamente ¡no tiene madre!

jueves, 27 de febrero de 2014

Los tres tiempos del cuento

Historia de una perdida.
Cristina de la Concha.
Eterno Femenino Ediciones.
México, 2013.

Primer Tiempo

Decía Eduardo Galeano que de la partícula gno del indoeuropeo se derivaron palabras del latín como gnosis (conocimiento) y narrare (narrar). En los últimos siglos, con el desarrollo cada vez más especializado de la ciencia, esta relación entre conocer y narrar nos parece, por decir lo menos, sospechosa.
No fue así en un principio, cuando los viejos de la tribu instruían a los jóvenes por medio de narraciones alrededor de una fogata. Los cuentos eran las formas orales en que se transmitía el conocimiento de generación en generación. Así ocurrió por siglos. Incluso en algunas escuelas esotéricas o religiosas de hoy en día, los cuentos iniciáticos preparan al aprendiz en el manejo de símbolos y valores fundamentales de su doctrina. De esta forma los cuentos constituyen una suerte de epifanía.
Cuento es conocimiento, pero ante todo entretenimiento. Una forma de conjurar a la muerte. Así lo hizo Schahrázád ante Shahryar, más de mil noches, y en vez de recibir la muerte acabó engendrando al hijo del Sultán. Ya desde esta famosa recopilación el cuento iba variando sus estructuras con tal de mantener un suspenso que mantuviera en vilo a su espectador. Los cuentistas persas eran expertos en el arte de seducir al caminante, de ese suspenso dependía el valor de las monedas que recibían. Sin embargo, mantener esta habilidad subsidiaria del gesto y de los trucos de la voz fue un verdadero reto para la mera escritura y sus limitados recursos.

domingo, 23 de febrero de 2014

SANGRE ENAMORADA

Por Eusebio Ruvalcaba

Sangre Enamorada.
Enterno Femenino Ediciones.
México, 2013.

Cuando Jorge Arturo Borja decidió emprender esta antología, no se imaginó la respuesta. Los textos empezaron a llegar como fragmentos a su imán. Hasta abultar el índice más allá de toda expectativa.
            Yo lo atribuyo a varias razones. Para empezar, la seriedad del antologista —o antologador, o de quien antologa, como se desee—, pues una antología es una moneda al aire, y nunca se sabe si aquel proyecto habrá de cuajar; digamos que toda antología arrastra una maldición (¿quién no ha participado en una que jamás fue publicada?); los campos de concentración literarios están colmados de antologistas despistados con su proyecto bajo el brazo. Éste no es el caso. Así que con un buen capitán al timón, es posible llegar a tierra firme. Apreciación que se desparrama entre los incluidos.

lunes, 10 de febrero de 2014

En las vueltas del asunto

(Entrevista con Miguel Ángel Tenorio para la serie Entre hombres sin vergüenzas de Radio Educación)

Originario de la Ciudad de México, donde nació en 1954, Miguel Ángel Tenorio la ha llevado muy presente en sus obras. La conoció a los 14 años como activista del movimiento estudiantil del 68. Luego la recorrió en los campamentos de damnificados en el 85. De ella ha escrito sin cansarse, y en sus espacios disformes ha desarrollado innumerables proyectos de promoción de lectura o talleres de escritura.
Se inició en el Taller de Composición Dramática de Emilio Carballido en 1970. En 1975 ganó el premio Punto de Partida por su obra "Cambio de Valencia", la cual también obtuvo en 1984 el Premio Nacional de Dramaturgia Celestino Gorostiza; en 1996 ganó el Premio Nacional Obra de Teatro para Niños por “El burro baturro”.
Miguel Ángel también ha escrito novela, cuento y crónica. Y ha producido radio y televisión, sin olvidar el teatro callejero, en donde lo mismo produce que actúa. Se puede decir sin asomo de duda que Miguel Ángel Tenorio es un adicto a la escritura, quien ha declarado sin ambages que escribir es lo que más le divierte en la vida.

jueves, 30 de enero de 2014

Desde las puertas de La Sorpresa V

Al paso de los pelados

Una fría mañana de invierno, el General Francisco Villa camina por en medio de la avenida más famosa de la Ciudad de México. Va en compañía de los generales Felipe Ángeles, Rodolfo Fierro Fierro e Isabel Robles, y seguido por una pequeña escolta de soldados de la División del Norte, de una banda militar y de decenas de curiosos que se le han ido sumando, y otros que aplauden a su paso. Va a develar una placa que cambia la nomenclatura de una calle conocida por tres nombres: Plateros-La Profesa-San Francisco, por la del Apóstol de la Democracia: Francisco I. Madero.
Desde la muerte del presidente mártir en febrero del año anterior hasta este martes luminoso de diciembre, miles de mexicanos de distintos lugares del país y de diversas extracciones sociales han venido luchando por reivindicar lo que representa este hombre de frente abultada, ojos pardos y expresivos, piocha francesa y movimientos nerviosos que inspira confianza a primera vista. Aunque muchos de sus contemporáneos afirmaban conocerlo bien, ¿quién era en verdad Francisco I. Madero?

martes, 31 de diciembre de 2013

Brindis por la Poni

A Elena Poniatowska, no la trajo la cigüeña de París, sino la Segunda Guerra Mundial. Descendiente de una ilustre familia en la que hubo un rey, un mariscal de Napoleón, un ministro del Interior y un arzobispo europeos, Elena acabó como una periodista comprometida con las causas populares de México.
Niña de convento, de una clase acomodada en la que se rechazaba a Emiliano Zapata por pelado y salvaje, y a Diego Rivera, el rojo, por haber pintado desnuda a la tía Pita Amor, Elena se fue abriendo paso, casi al mismo tiempo, en el periodismo y la literatura.
En 1953 comenzó a publicar en Excélsior. Cuando supo que había una reportera que usaba el seudónimo de “Bambi”, ella quiso llamarse “Dumbo”. Para fortuna del periodismo mexicano y de Walt Disney, a quien ningún dibujo se le ha convertido en emblema de la izquierda, Elena siguió usando su propio nombre.

El brindis del adiós

De adioses y otros licores.
R. Israel Miranda.

Star/Pro, 2013.

Luis Cardoza y Aragón afirmó que “La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre”. Lo que a primera lectura podría parecer dislate, hipérbole o contradicción, en realidad encierra una verdad del tamaño de una catedral. La poesía, sin lugar a dudas, representa uno de los más altos productos del intelecto humano.
         Tan solo por poner un ejemplo, basta con mencionar que en la elaboración de una simple metáfora (una de las dimensiones del poema) entran en feliz conjunción los hemisferios cerebrales. El izquierdo que aporta la comprensión y expresión del lenguaje, así como la memoria musical; y el derecho que incluye la comunicación emocional y la memoria visuoespacial. Así que en el frenesí de este intercambio sináptico se pueden engendrar versos como éste: “y el silencio es un filo de navaja”. Al proceso que les da forma le llamamos imaginación; y a su producto, creación. En ella se cristaliza una nueva realidad, tan abstracta y compleja como una ecuación de tercer grado.