domingo, 28 de diciembre de 2025

La Piedra y el Agua

Territorio de uno mismo.
Odín Hernández Ortiz.
Fa Editorial.
México, 2025.

Sostenía William Faulkner que la mayoría de los narradores son poetas fracasados, que se iniciaron en la escritura de versos. No es éste el caso de Odín Hernández, quien empezó al revés, es decir escribiendo cuentos hace más de 10 años. Tampoco se podría asegurar que es un cuentista fracasado porque esa concisión, esa economía del lenguaje y esa tensión que pide el cuento, las fue decantando hasta colocarlas en la piedra preciosa del poema.


Se puede decir, en cambio, que Odín se aferró a escribir una poesía tan concentrada, transparente y fresca como una gota de agua. Una gota que en su persistencia fue horadando esa roca que es la página en blanco, en donde plasmó expresiones, ritmos y metáforas que dan cuenta de las verdades agridulces de la vida.

A una muchacha palestina


No hay jardín donde florezcan tus abriles

ni plazas donde arome tu belleza

a tu candor lo desplazó la bajeza

de la calle donde pasan fusiles.

sábado, 27 de diciembre de 2025

La Propina



Una de las costumbres que mejor caracterizan al mexicano en el extranjero es la propina. Los meseros del mundo saben que cuando se trata de demostrar recursos económicos, el mexicano es espléndido. ¿Será porque muchos políticos y empresarios nacionales impusieron esta práctica para enaltecer el buen nombre de México o porque ya es parte de nuestra idiosincracia?

En las cantinas de nuestro país se acostumbra dar el 10% del costo de la cuenta, a juicio del cliente: si se sintió complacido puede dar más; pero si considera que el servicio no estuvo a la altura de sus expectativas puede dejar menos; pero raramente omite esta justa gratificación si no quiere ser señalado como mezquino o tacaño. Sin embargo también existen restaurantes de categoría donde la propina viene incluída en la cuenta e incluso alcanza hasta el 30% del consumo.

domingo, 26 de octubre de 2025

Para un escritor grande, un minúsculo prólogo


La crónica es un cuento que reporta hechos reales. El cuento es una crónica de sucesos imaginarios. Su estructura es —o podría ser— idéntica. Excepto por las costumbres, las obsesiones o incluso las manías de cronistas frente a las de los cuentistas. Aquéllos provenientes del periodismo y éstos proclives a la literatura. En realidad muchos cuentos son crónicas a las que el escritor les ha dado un toque para reafirmar la intensidad, para crear más drama o volver la anécdota real un mito, una epopeya. Y también hay crónicas que, por su limpidez, sus múltiples recursos más propios de la literatura y su intensidad, bien pueden clasificarse como piezas literarias. Y sólo exceptuándolas por el hecho de que son sucesos reales, bien podrían ser consideradas cuentos.

Jorge Arturo Borja, con largo camino andado —con más que buena fortuna (léase un talento fuera de serie)— en ambos géneros nos entrega un volumen que contiene cuatro crónicas y otros tantos cuentos.

8 aforismos impropios


· Ya que nunca seremos gloriosos por lo menos seamos vanidosos.

· Cuando tienes dinero y éxito también tienes muchos amigos de tu dinero y de tu éxito; no tuyos.

· El perreo expropió para beneficio popular lo que antes era el placer exclusivo del table dance.

· El amor y el sexo se conjugan en tiempos distintos. El amor en pasado y el sexo en presente. El amor deja su verdadera semilla cuando se va. En cambio el sexo deja su única semilla cuando se viene.

· Detrás de todo gran hombre hay una pobre mujer, pero detrás de todo pobre diablo hay una arpía.

· Quien duerme más, se despierta con más sueño.

· Después de los cincuenta la vida empieza a cobrarnos hasta lo que no le debemos.

· Mientras pueda escribir nunca estaré mudo, ni tembloroso, ni atado a una silla.

domingo, 14 de septiembre de 2025

Nostalgias del burlesque


El burlesque surgió como subgénero teatral en la Italia del siglo XVII. Un espectáculo que combinaba la comedia y el teatro de variedades y, como lo indica su raíz etimológica, se dedicaba a hacer burla y parodia de temas generalmente del teatro clásico.

Ya en el siglo XIX, el burlesque se emparentó con el teatro de variedades inglés al incluir números musicales; con el teatro de revista, el vodevil americano y el teatro-cabaret que contenían sketches cómicos y escenas eróticas con mujeres semidesnudas.

A México llegó directamente desde París con la compañía de Madame Rassimí el espectáculo Voila le Ba-ta-clan que se presentó en el Teatro Iris en 1925. En vista del gran éxito que obtuvieron entre el público masculino estas rubias beldades que dejaban al descubierto tobillos-pantorrillas y muslos, provocando varios infartos a nuestros tatarabuelos, el empresario mexicano José Campillo decidió mostrar el talento nacional en su revista Mexican Rataplán en el Teatro Lírico. Y así en competencia entre quiénes mostraban más y quienes se movían mejor en el escenario, el burlesque fue tomando carta de identidad como uno de los espectáculos de mayor arraigo en México.