Diana Violeta Solares Pineda.
Molino de Letras. México, 2010.
Existe una idea generalizada acerca de que los autores escriben libros como si cultivaran un fruto. Una manzana de oro que va a proveer el alimento de la sabiduría a los lectores que la consumen. Por eso los escritores, por muy malditos que sean, gozan de cierto respeto y como en la película de Pinocho, hasta los zorros y chacalones los reconocen como “literatos”, especie por demás exótica pero “interesante”. La cultura siempre genera un extraño prestigio que no se corresponde con su popularidad. Es importante pero muy aburrida.
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domingo, 10 de abril de 2011
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