México
se pinta solo
Exposición de Cristina de la Concha
Cuando
el sabio Carlos de Sigüenza y Góngora trazó el primer Mapa General de la Nueva
España a fines del siglo XVII, jamás se imaginó que más que un documento
cartográfico estaba delineando un símbolo, el espejo donde un mexicano podía imaginarse
de cuerpo entero. En esa silueta con piel de accidentada orografía y sangre de
intrincada hidrografía, podía reconocerse el ser nacional en su condición sine qua non:
haber visto la luz primera en esta tierra, en este suelo “bendito de dios”,
como dice la canción.