domingo, 8 de noviembre de 2015

Poema-Sticker *



En el corral


Nunca es un gallo,

es guajolote

el que siempre arma

el gran mitote.





*Sticker de Luisa Estrada: “Historias de guajolotes”.
Poema de Jorge Arturo Borja.
Revista Cultural Sticker Vol. 2.
Laboratorio de Artes para la Calle.
Faro de Milpa Alta.

jueves, 14 de mayo de 2015

Antropófagos y exquisitos


Instrucciones para jugarse la vida con Satanás.
Arturo J. Flores.
Instituto Mexiquense de Cultura.
Estado de México, 2014.

En el siglo XVIII, los filósofos hacían una distinción entre la imaginación y la fantasía. La primera, imaginar, era considerada la facultad de producir percepciones de las cosas sensibles ausentes; y la segunda, fantasear, la facultas figendi, consistía en cambio en producir mediante la división y la composición de imágenes, la imagen de una cosa jamás percibida por los sentidos.


Entonces, como finalmente pudo definirlo Georg Wilhelm Fiedrich Hegel, ambas categorías eran determinaciones de la inteligencia; pero la que imaginaba era simplemente una inteligencia tibia, la que reproducía la realidad; en cambio la que fantaseaba, era una inteligencia creadora, la que ardía en las llamas del pensamiento.



jueves, 9 de abril de 2015

Hambre de Triunfo



Observas la foto del golfista congelado en pleno swing. Tus ojos se detienen a leer la placa: “Jack Nicklaus, máximo ganador de torneos majors en la historia, y diseñador de este campo de 18 hoyos.” Un hombre robusto, de ojos azules y cabello dorado. Piensas que tienen tantas cosas en común: lo estético de sus movimientos, la actitud decidida, el hambre de triunfo en la mirada. ¿Por qué nadie lo habrá notado? Se lo vas a comentar al jefe de deportes del canal de las estrellas para que lo mencione en el torneo de Acapulco. «Fíjate, Javier, a Jack le decían el Golden Bear de Ohio, y a mí el Golden Boy de Atlacomulco.»

domingo, 22 de febrero de 2015

La escuela del dolor





Abuela Sonia.
Griselda Gómez-Mariana Romito.
Narvaja Editor.
Córdoba, Argentina, 2014.



El viernes 26 de marzo de 1976 al filo de las seis de la tarde, Silvina Mónica Parodi de Orozco, de veinte años de edad, quien estaba embarazada de seis meses, y su esposo Daniel Francisco Orozco que tenía veintidós años, fueron secuestrados por un comando de entre ocho y nueve hombres armados, que sin orden de aprehensión allanaron la casa de esta pareja de recién casados, en el barrio Alta Córdoba, para golpearlos y llevárselos con rumbo desconocido.

Este hecho, debidamente registrado en los anales de la ignominia, dio origen a la búsqueda incansable de Sonia Torres, madre de Silvina y suegra de Daniel; a la conformación de dos organismos de Derechos Humanos, Madres de Plaza de Mayo y Abuelas de Plaza de Mayo, y a la escritura de un libro estremecedor pero cargado de esperanza.

domingo, 23 de noviembre de 2014

La danza de los infiernos





La Fiesta del Infierno.

Gran Dao.

Star Pro. México, 2014.


Dice Vicente Huidobro en su “Arte Poética” que el verso es como una llave/ que abre mil puertas. Habría que añadir a su aserto que unas veces las abre con la suavidad de la llave maestra, y otras con la furia del contundente ariete; pero sin duda la fuerza y precisión del verso atraviesan todas las puertas, desde el ebúrneo portón y las columnas doradas del cielo hasta la herrumbrosa y rechinante verja del infierno.

domingo, 19 de octubre de 2014

Los guadalupanos somos marihuanos*



El marihuano en la narrativa mexicana del siglo XX.
Juan Pablo García Vallejo.
Eterno Femenino Editores.
México, 2014.
Allá por los años ochenta del siglo pasado, había en Calzada del Hueso, rumbo a la UAM-Xochimilco, una enorme pinta que rezaba así: “Los guadalupanos somos mariguanos”.  Durante muchos años me pregunté qué significaba aquello: ¿un aforismo?, ¿un grito de guerra?, ¿una declaración de principios?
Después de mucho tiempo y muchas lecturas he venido a entender que esta sentencia encierra una verdad elemental: en México, la marihuana no es simplemente una planta, sino una cultura. Un modo de ser que algunas veces se manifiesta de manera subterránea, y que en otras aparece como un culto que tal vez no iguale en número de feligreses, pero sí en fervor al guadalupano.
Un afecto y una familiaridad nacida en casi cinco siglos de convivencia, han hecho que los mexicanos la bauticemos de múltiples modos. Café, grifa, guarumo, juanita, lechuga, maciza, mois, mora, morita, mostaza, mota, motor, orégano, pasto, queso, risueña, tatacha, verde, verdolaga sagrada, yerba, yerbabuena, yesca, zacatito: son algunos de los tantos nombres con que la hemos llamado cariñosa e íntimamente.

domingo, 12 de octubre de 2014

¡Mi país, oh mi país!




Descenderá al sepulcro vuestra soberbia. Y echados seréis de él como troncos abominables, vestidos de muertos pasados a cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura. Y no seréis contados con ellos en la sepultura: porque destruisteis vuestra tierra, y arrasasteis vuestro pueblo. No será nombrada para siempre la simiente de los malignos.
Libro del profeta Isaías